Shock: encuentros inesperados

Con mi toga y mis tacones

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Una de las tramas argumentales que más dan de sí son las de los encuentros inesperados. Tropezar con alguien que nunca se hubiera imaginado en ese lugar y situación ha dado lugar a muchas comedias de enredo, a finales dramáticos y hasta a contactos extraterrestres. Los Encuentros en la tercera fase son un clásico hasta el punto de que el título de esta película lo empleamos más de una vez para referirnos a estas cosas.

En nuestro teatro estas cosas suceden y, claro está, tanto para bien como para mal, un encuentro de estas características puede convertir un día cualquiera de nuestra vida en las trincheras en Un día inolvidable.

Seguro que nos ha pasado a cualquiera de los habitantes de Toguilandia, aunque para jueces y fiscales -también para LAJS- es todavía más impactante que para Letradas y Letrados. Me explico, sin ánimo de hacer de menos…

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Recetas: togachef

Con mi toga y mis tacones

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De un tiempo a esta parte, se han puesto muy de moda los talent show sobre cocina, así como las series de televisión y las películas que se ruedan entre fogones, aunque ya hace tiempo que Como agua para chocolate las pantallas nos enseñaron que los menús también pueden ser un filón, como el Festín de Babette. Chef, Julie y Julia, Comer, beber, amar, Chocolat, Ratatouille o Fuera de carta son algunas muestras de ello, aunque no puedo dejar de citar a la inolvidable Audrey Hepburn con su delantal en Sabrina. Y es que en el mundo del espectáculo parecen haber encontrado la receta del éxito entre sartenes y espumaderas.

¿Qué cocinamos en nuestro teatro? ¿Somos más partidarios de la cocina tradicional o de la de vanguardia? ¿Nos limitamos a las recetas de nuestro entorno o nos abrimos a las de otras culturas? ¿Minimalistas o amigos de la…

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¿Se puede reiniciar España?

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Una lástima. No se encuentra por ningún lado el botón “reset” de nuestro país. Y en el caso de que apareciera ¿a qué valores iniciales nos llevaría la maniobra?

Nunca como ahora, desde la transición, ha estado nuestro país en una situación tan lamentable. Con las más altas instancias de la Justicia mostrando una imagen más fea que Carracuca. Con unos políticos egoístas y cada vez más alejados de los auténticos intereses de los ciudadanos. Con unos niveles de desigualdad -y la consiguiente pobreza- inaguantables. Con unos catalanes independentistas que van perdiendo la razón día a día. Con una incapacidad manifiesta para deshacernos del dictador y sus fanfarrias. En definitiva, con una sensación de desgobierno que nos invita a llamarnos andana y pasar de todo. Y esto último es el auténtico peligro.

Semejante situación es capaz de producir, en plan maniqueo, los sentimientos más opuestos: el desánimo o la movilización…

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Trincheras: togas de camuflaje

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En el teatro, como en la vida, no todo el mundo puede ser una estrella. De hecho, siempre hay más tropa que generales, más indios que jefes. Tal vez por eso sea tan común en cine bélico, desde los principios de la gran pantalla. Y siempre, o casi siempre, fijándose más en el soldado que en el general, en las trincheras que en los despachos de los estrategas. Por eso había que Salvar a soldado Ryan a cualquier precio, por eso nos desesperamos ante Johny cogió su fusil, ante Pearl Harbor y sus múltiples historias, o reímos con el día a día de las trincheras de Mash. Porque las trincheras siempre están llenas aunque la fama se la lleven los generales.

En nuestro teatro también hay trincheras. Y muy bien pobladas, por cierto. Da fe de ello cada día mi querida compañera @escar_gm que desde su…

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Seguridad: asignatura pendiente

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medidas seguridad    El riesgo es parte sustancial de un género de cine. Vivir al límite, hacerlo El día que vivimos peligrosamente, estar Con la muerte en los talones, bregar con situaciones de Alerta máxima o ejecutar una Misión imposible tras otra es algo propio de muchas películas y, alguna que otra vez, de la vida diaria.

Pero el cine es el cine y la realidad de nuestro teatro no debiera ser así. Por más que sea cierto que nuestra clientela no es siempre de lo más granado de la sociedad, tampoco debería hacer falta exponerse más de lo necesario, esto es, de dar la cara en estrados o en las dependencias de juzgados y fiscalías ejerciendo nuestra profesión. Que no es, desde luego, ni la del Superagente 86 ni la de James Bond. Aunque confieso que alguna vez me han entrado ganas de decir eso de “Fiscal…

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Estereotipos: ideas preconcebidas

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Todo el mundo se maneje con ideas preconcebidas, lo reconozca o no. De hecho, también ocurre, y mucho con el mundo del espectáculo. O, más aún, por culpa del mundo del espectáculo. Nos ofrecen unos modelos como tópicos de determinadas cosas, y esperamos que la realidad responda a ellos. No hay más que echar la vista atrás a nuestra filmoteca para ver la España que se mostraba al mundo, a de la pandereta y el traje de folklórica, o las suecas de las películas de Alfredo Landa, con títulos tan terribles como Lo verde empieza en los Pirineos. Estereotipos puros y duros, como en tantos otros ejemplos, particularmente en las películas y series de juicios 

Cualquiera que llegue de nuevo a Toguilandia, es rehén de una serie de estereotipos heredados de lo que sabe, lo que oye en la tele, o lo que ha visto en las películas, especialmente americanas…

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Más palabros: Justicia para todos

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Una de las herramientas fundamentales del mundo del espectáculo es la palabra. La utilizan escritores, guionistas, actores y actrices, rapsodas y cantantes para sus representaciones. A las palabras se dedican películas como el ladrón de palabras o El jardín de las palabras, y, a veces, su ausencia es de lo más elocuente, como la de la protagonista de la historia real de El milagro de Anna Sullivan o la de Hijos de un dios menor. Pero las palabras se pueden usar bien, y no tan bien. Y los resultados de su mal uso pueden dan lugar a situaciones terribles, y también a situaciones hilarantes.

De estas últimas tenemos muchas en nuestro teatro. Tantas, que aunque ya les dedicamos un estreno, el de los palabros , se quedaron más de una y más de dos en el tintero. Y lo que te rondaré, morena. Así que ahí va un

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