Impotencia: el fantasma

Con mi toga y mis tacones

impotencia

Todos lo hemos vivido alguna vez. Si hay un fantasma que se presenta sin previo aviso y juega a ahogarnos entre sus cadenas, no nos llevemos a engaño. No es El Fantasma de la Opera ni el encantador Casper, ni los que agobiaban al niño de El Sexto Sentido o salían de la tele para llevarse a la Carolyn de Poltergeist. Es la impotencia, que aparece en el momento menos pensado e invade nuestras vidas con una fuerza que intenta desbordarnos. Y no hay Ghostbusters que nos puedan quitar esa sombra de encima.

No dudo ni por un momento lo mal que debían sentirse los artistas en un tiempo no tan lejano, cuando las tijeras de un censor daban al traste con todo aquello que querían decir. Aquel contumaz regodeo de la concupiscencia del que hablaba el cura de La Corte del Faraón, y por el que…

Ver la entrada original 734 palabras más

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: