Luz: que no se apague

Con mi toga y mis tacones

luz

¿Qué seria del teatro sin luz? Sin una iluminación que centrara la atención en el momento exacto, en el protagonista adecuado, sin los matices que dan el ambiente justo en cada momento, las obras perderían gran parte de su esencia. Imposible concebir Los Otros sin que la luz -o la falta de ella- llenen toda la pantalla, imposible el pánico de Psicosis sin la penumbra opresiva de la recepción de Norman Bates, imposible pensar en prostíbulos de La pequeña o Princesas sin sus luces anaranjadas e imposible imaginar el ambiente discotequero de Fiebre del Sábado Noche sin sus luces caleidoscópicas y s imprescindible bola de espejitos. Y mucho más.

La luz es imprescindible por su protagonismo de filmes como Luz de gas, hasta el punto de tratar de enloquecer con ello a la protagonista, y las referencias a ella son constantes y del más variado pelaje, como en Luces…

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