Manías: vicios ocultos

Con mi toga y mis tacones

manias ¿Hay alguien más maniático que los artistas? ¿Algo más extravagante que los divos y divas, cuando ejercen de tales? Seguro que a cualquiera se nos viene a la cabeza toda clase de peticiones rocambolescas y de manías chocantes, algunas inocentes y otras, no tanto. Recuerdo que leí en algún sitio que Alberto Closas gustaba de hacer petit point en los descansos de rodajes –quizás aprendió mucho de hacer de padre de tropemil hijos en La Gran Familia-, y que Arturo Fernández lleva consigo una lucecita quitamiedos sin la cual no duerme. También me vienen a la cabeza las imágenes de algún famoso desplazándose almohada en ristre porque no puede conciliar el sueño sin otro cojín que no sea el suyo o andando con una mantita a rastras, por no hablar de los altarcitos que se montan algunos en el camerino. Y éstas son manías chiquitas y confesables, que de…

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