Críticas: sanas e insanas

Con mi toga y mis tacones

bla-bla

Pocas cosas hay que teman más los artistas que las críticas. Tras un estreno, una buena o una mala crítica puede dar alas a la obra o hundirla en la miseria. Mucha gente acudirá a ver la función según haya leído acerca de ella, o según funcione el boca oreja, otro factor importante. Y más aún ahora que el efecto multiplicador de las redes sociales convierte en miles las bocas y las orejas en cuestión. Ya se sabe, El Cuarto Poder, al que casi se le podría unir un quinto, el de las redes. O un cuarto bis, al gusto de nuestro legislador.

En nuestro teatro, como en la vida, la crítica es frecuente. No solo esa valoración de la prueba según las reglas de la sana crítica a que se refiere la Ley de Enjuiciamiento Criminal, sino crítica de la de verdad. De la constructiva, y de…

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