Siniestros: sálvese quien pueda

Con mi toga y mis tacones

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Las grandes catástrofes son género recurrente en pantallas y escenarios. Desde las que se originan dentro del propio teatro, como el incendio que da origen a El fantasma de la ópera, hasta una larga saga de naufragios, terremotos, inundaciones, accidentes y demás. Y, por supuesto, incendios, encabezados por la ya lejana El coloso en llamas, pasando por Llamaradas, a finales tan candentes como el de Malditos bastardos, entre otras.

Nuestro teatro, aunque no lo parezca, también tiene lo suyo con llamas y fuegos. Los incendios forestales, sin ir más lejos, son parte importante del acervo delictivo, y tienen hasta su sección propia en la Fiscalía, dentro de la Fiscalía de Medio Ambiente.

Y hasta dan para sus propias anécdotas. No hace mucho, me contaba una compañera la de un juicio por el  incendio de una barbacoa entre cuyas piezas de convicción se encontraba nada…

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