Inactividad: paro forzoso

Con mi toga y mis tacones

stop

En el teatro, como en la vida, hay imponderables que nos obligan a echar el freno. O, más bien, a colocar las cosas en un imaginario “pause” a la espera de que retornen las circunstancias que nos forzaron a para de golpe.  Artistas a los que una enfermedad inoportuna les manda al dique seco, o instalaciones que se echan a perder dejando a sus intérpretes huérfanos de espacio. Cualquier circunstancia por la que, de pronto, nos encontramos viviendo Los lunes al sol, o en la cola de los protagonistas de Full Monty.

Pensamos que nunca puede pasar, pero pasa. Nos ha pasado en Valencia. El incendio de la Ciudad de la Justicia nos ha mandado a casa. Hay que ver la de veces que, de niños, hemos deseado que pasara algo en el cole que nos impidiera asistir a clase y -lo que era esencial- que…

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