Agridulzura: las dos caras del triunfo

Con mi toga y mis tacones

pensativo

El mundo del espectáculo vive entre el yin y el yan. O entre la cara y la cruz de la moneda. Todo son parabienes cuando la obra es un éxito, alfombra roja, premios y  parafernalia en marcha. Y todo se vuelve llanto y rechinar de dientes cuando las expectativas se estrellan en un estrepitoso fracaso.  Ya se sabe, Más dura será la caída. Que del fracaso al éxito nada más hay un paso por más que se sea El gran showman, y de éste al olvido, ni eso, que siempre puede llegar El crepúsculo de los dioses. Y quien ayer era era héroe hoy puede convertirse en villano. Si no, que se lo digan a Woody Allen estos últimos días.

Nuestro teatro también tiene su cara B. Y aunque a veces tendemos a reducir los términos al blanco y negro del éxito o del fracaso, hay matices…

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