Tristeza não tem fim

Príncipe del manicomio

Aún recuerdo el 1 de enero de 2003 cuando Luíz Inácio ‘Lula’ Da Silva, después de ganar las elecciones presidenciales a las que se había presentado por cuarta vez, asumía como Presidente de la República Federativa del Brasil. No era sólo ‘Lula’ quien ocupaba Planalto, eran los sueños de un montón de gente que, aún sin ser brasileños, veíamos en el ex líder sindical el representante de otra forma de hacer política, de cara a la gente, sin doble discursos y dispuesto a enfrentar a los poderes fácticos para garantizar una mejor vida a un número cada vez mayor de gente.

Su presidencia estuvo marcada por el posicionamiento del país como una potencia mundial, triplicando, tras sus 8 años al frente de la Presidencia, el PIB per cápita del país y logrando sacar de la pobreza a más de 30 millones de brasileños (casi el 15% de la población) con…

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