Insistencia: derogad el limite de instrucción

Con mi toga y mis tacones

suplica

Insistir, persistir y nunca desistir. Un lema que no por muy usado resulta menos necesario. Cuando se precisa algo, hay que perseguirlo hasta el final, ser inasequible al desaliento y continuar insistiendo hasta que a una le hagan caso. Es lo que hacen esos directores de cine empeñados en sacar adelante su proyecto aunque se dejen muchos años y casi la vida en ello. O como dijo una en su día una famosilla de pro, conocida por estar en el candelabro, una se deje la piel en el pellejo. Hay que insistir, sea Buscando a Susan deseperdamente, o sea repitiendo que No nos moverán, como cantaba la pandilla de Verano Azul a bordo del barco de Chanquete.

En la carrera fiscal tenemos una obsesión muy grande, una obsesión que nos hizo encabezar un movimiento sin precedentes en contra de la reforma procesal, al que se unieron todos los…

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