#historiasdebicis : El dedo corazón

Con mi toga y mis tacones

bicicleta-oxidada-abandonada-32056102El dedo corazón

Cada vez que pasaba por el escaparate de la tienda de bicicletas, recordaba mi asignatura pendiente. Jamás aprendí a montar. Y todavía me dolía el recuerdo.

Mi padre enseñó a mis hermanos. Compró una flamante bicicleta de segunda mano, y fue iniciándoles uno a uno en el arte del pedaleo a medía que cumplían once años. Yo esperaba con ansia el día de mi undécimo cumpleaños para adquirir el derecho a subir en nuestra bicicleta, la más preciada y casi la única de nuestras posesiones.

Cuando llegó el día, me subí a aquel artefacto, sin tener ni idea de qué era lo que había que hacer. Esperaba, sentada a horcajadas en el sillín, a que llegara mi padre del campo. Mantenía el equilibrio a duras penas. La bici era enorme y no me llegaban los pies al suelo.

Por fin llegó, y yo puse una sonrisa resplandeciente…

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