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Buenrollismo: los mundos de Yupi

Con mi toga y mis tacones

yupi

Hay quien se empeña en ver la vida como un camino de terrones  de azúcar. Las baldosas amarillas del Mago de Oz son poca cosa al lado de lo que hacen algunas personas, empeñadas en que la vida es de color rosa. Pero no un rosa cualquiera: rosa chicle y con purpurina, como el uniforme del equipo de waterpolo de Al agua, gambas –una peli que, por cierto, poco más que eso tiene de rosa-. Películas Disney, comedias románticas que rezuman almíbar por todas sus escenas y el sempiterno fueron felices y comieron perdices con el que acaban Cenicienta, Blancanieves o la Bella y la Bestia. Nunca he sabido qué tendrán las perdices para hacer tan dichosa a la gente, aunque alguna vez me he planteado que tal vez esas aves fueran acompañadas de alguna seta de esas que hacen a la gente flipar en colorines.

En nuestro…

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Responsabilidad civil: ¿el “precio” del delito?

Con mi toga y mis tacones

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Muchas veces hemos oído eso de que todos tenemos un precio, o que todo tiene un precio. Tanto, que esa idea ha inspirado el spot de una tarjeta de crédito, que diferencia ente las cosas que no tienen precio, y todas las demás, que son las que paga la tarjetita de marras. Pero, evidentemente, hay cosas que no pueden pagarse ni por todo el dinero del mundo, aunque en el cine a veces nos den el mensaje contrario con títulos como La muerte tenia un precio. Ni Por todo el oro del mundo

Y, si en la vida hay cosas que no tienen precio, mucho menos en Toguilandia, donde no nos regimos por otra cosa que no se la legalidad pura y dura. Como debe de ser.

Me pedía hace unos días alguien vía Twitter que dedicara un estreno a la responsabilidad civil derivada del delito

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Malrollismo: cenizos per tutti

Con mi toga y mis tacones

mal rollo

Es cierto que no se puede vivir permanentemente en Los Mundos de Yupi. Que la vida no es tan happy como nos cuentan todas esas almibaradas comedias románticas de toda la vida, como aquellas inolvidables cintas en que Doris Day, loca de amor por Rock Hudson, le hacía Confidencias a medianoche mientras usaban un Pijama para Dos. En todas partes siempre hay algún cenizo dispuesto a ver el vaso siempre medio vacío, como el Pitufo gruñón, el enanito del mismo nombre de Blancanieves o, si ir más, lejos, el pobre Calimero, aquel pollito que nunca acababa de salir del cascarón y siempre se lamentaba por ser muy desgraciado

En nuestro teatro hay tantos cenizos por kilómetro cuadrado como en cualquier otro ámbito, pero las materias que tratamos son tan delicadas que no siempre se notan. Incluso a veces, no se distinguen los cenizos de las personas verdaderamente desgraciadas…

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Telejurista: Derecho de Todo a Cien

Con mi toga y mis tacones

Flat Screen

En todas partes cuecen habas, sin duda. En todos los ámbitos de la vida existen quienes de verdad saben, quienes no saben pero intentan aprender y quienes fingen saber . Original y copia. Algo de lo que, por supuesto, el mundo del espectáculo sabe mucho. Que se lo digan si no a los Milli Valnilli, aquel dúo de cantantes ultrafamoso en los 90 al que pillaron con el carrito del helado, esto es, con la prueba evidente de que de cantantes, nada, que hacían play back usando las voces de otros. Pero hasta entonces, el engaño estaba consumado, y vendieron miles de copias de sus discos . Engaños y mentiras, ya se sabe. Aunque siempre acaba pasando algo que hace que no permanezcamos Atrapados en el engaño.

En nuestro teatro, también tenemos de eso. Original y copia, juristas y pseudojuristas, sabios y cuñados varios. Aunque…

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Código penal: el derecho de las películas

Con mi toga y mis tacones

codigo penal

Los delitos, o dicho de modo más melodramático, los crímenes, son imprescindibles para el mundo del escenario y la literatura. De Miss Marple a Hércules Poirot, de Seven a El silencio de los corderos pasando por la saga Milenium, solo por citar algunas, vemos un largo rosario de Crimen y castigo, de Delitos y faltas que igual merecen Pena de muerte que Cadena perpetua, quedan Sin remisión o no logran descubrirse nunca al lograr ser el Crimen perfecto.

Por eso, después de haberle dedicado un estreno especial al Código Civil , la penalista que llevó dentro no dejó de amenazarme con las penas del infierno si no hacía otro tanto con el Código Penal, el particular Libro gordo de Petete para quienes vivimos del delito. Así que lancé el anzuelo a las redes sociales y la pesca no pudo ser más abundante. Ya hubiera querido…

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Lynn Margulis

El blog de José Muelas

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Ayer hube de dar una microconferencia sobre internet dentro de un ciclo de jornadas donde, junto a mí, intervenían verdaderos expertos en estos asuntos de los negocios en internet; no me sorprendió que los demás intervinientes hablasen de oportunidades de negocio y competitividad, pero a mí que internet nunca me pareció tanto un lugar donde competir como un espacio donde cooperar, me apetecía hablar de otras cosas. Por eso no pude evitar comenzar mi microintervención hablando del trabajo de una mujer cuyas ideas me fascinan desde hace tiempo: Lynn Margulis.

Frente al cocepto de evolución entendido como un proceso de competición, sangre y lucha, Lynn Margulis propuso una historia de cooperación y simbiosis que me parece mucho más inspiradora.

Lynn Margulis fue una bióloga estadounidense soprendente que, entre otras curiosidades, estuvo casada 9 años con Carl Sagan y a quien debemos uno de los descubrimientos más relevantes en la historia…

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Puertas: ¿donde están las llaves?

Con mi toga y mis tacones

puertas Las puertas son de esas cosas que cualquier persona ha utilizado miles y miles de veces en su vida. Para entrar y salir de cualquier sitio, para abrir y cerrar armarios, para ocultarse o para hacerse visible, las puertas, sean físicas o sean metafóricas, son el pan nuestro de cada día. Tal vez por eso se le dedican tantos títulos: Las puertas del cielo y Las puertas al infierno, Las puertas del Paraíso o Las puertas de la Eternidad. Y luego están todas esas puertas icónicas como la de El Resplandor, la de Psicosis, la de Las crónicas de Narnia, la de Alicia en el país de las Maravillas o una de las más inquietantes, la de la celda de la cárcel de El silencio de los corderos

     En nuestro teatro, como en todas partes, las puertas abundan y cada día atravesamos un montón…

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