Un lustro: cómo pasa el tiempo….

Con mi toga y mis tacones

FB_IMG_1559251133104  El éxito de cualquier espectáculo se mide, además de con las críticas, con la cantidad de personas que lo ven. El capítulo 100, 200, 500 o 1000 de una serie de televisión, las 1000 representaciones de una obra de teatro, el récord de taquilla en el cine o de audiencia en la televisión. Y aquí no íbamos a ser menos, con estos cinco añitos ya cumplidos. Un número bonito que, además de la rima fácil, es el referente de las lecturas juveniles de toda una generación, Los cinco.

Parece que fue ayer cuando mi toga, mis tacones y yo empezábamos nuestra andadura, hablando de nuestro gran teatro de la justicia  para ir desgajando sus personajes, sus situaciones, sus risas y sus lágrimas, que de todo hay en botica.

Como ya he contado otras veces hace ahora cinco años que, tras ver lo bien que resultaba el símil con…

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Sororidad: aquí está mi mano

Con mi toga y mis tacones

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Hay sentimientos y actitudes que trascienden a todos los ámbitos y a todas las épocas, aunque no a todas las personas. La eterna contraposición entre solidaridad e individualismo es más patente que nunca en el mundo del espectáculo, donde nos tropezamos, por un lado, con egos de proporciones estratosféricas y, de otra, con iniciativas solidarias del mismo o mayor tamaño. Pero una cosa es la solidaridad  y otra la sororidad, aunque suenen parecido y puedan ser primas hermanas. Pero ese sentimiento de unión entre mujeres que es la sororidad es tan grande, tan fuerte y tan importante que ha dado lugar a películas de culto aun antes de haber acuñado e término, como las inolvidables Tomates verdes fritos o Thelma y Louise.

  En nuestro teatro, como en cualquier otro campo, puede existir o no pero, aunque no sea demasiado nombrada entre profesionales, la sororidad existe. Sobre todo…

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Inventos: lo que aún no existe

Con mi toga y mis tacones

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Como sabemos, los inventos existen desde que el hombre es hombre, desde los tiempos de 2001 Odisea del espacio o cuando Dios creó a la mujer. Precisamente, son los inventos lo que caracteriza a la especie humana y cada uno de ellos lo que le han llevado a avanzar. La rueda o el descubrimiento del fuego y las herramientas fueron lo primero. Pero no hemos dejado de avanzar, cada vez a más vertiginosas velocidades, hasta el punto que las nuevas tecnologías dejaron de ser nuevas en cuanto las llamaron así. Y el cine es obvio que no se escapa a esta vorágine. Incluso hay películas que hablan de los propios inventos dentro del mundo del cine, como La invención de Hugo, o de la propia invención del cine por Los hermanos Lumiere.

En nuestro teatro somos más prosaicos. No hay un Leonardo Da Vinci tratando de volar y…

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Figuras jurídicas: derecho y torcido

Con mi toga y mis tacones

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Cada profesión tiene sus propias especialidades, esas cosas que solo entienden quienes pertenecen a ella y que sirven, o deberían  servir, como medio y no como fin en sí mismo. Si en el cine nos hablan de La noche americana o de Los especialistas, tiene un significado diferente del común. El problema viene cuando quienes no entienden de la materia fingen entenderla y presumen de ello, quedando muchas veces, en el más absoluto de los ridículos. No todos tenemos acceso a ser Figuras ocultas.

     En nuestro teatro hay, como en pocos ámbitos, materias y jerga propia. Pero, a diferencia de lo que ocurre con otros campos, parece que todo el mundo tiene un jurista dentro que pugna por salir y enseñar al mundo todo lo que usted no sabía sobre cuñadismo y nunca se atrevió a preguntar. Eso sí, tenemos el dudoso honor de compartir…

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Diagnóstico: ¿qué me pasa, doctor?

Con mi toga y mis tacones

DR HUESOS

Entre los temas que más gustan al público se encuentran, sin duda, las tramas médicas. Un hospital, la más modesta consulta o el más sofisticado laboratorio proporcionan el entorno perfecto para todo tipo de argumentos, desde la intriga científica de Coma, Contagio y muchas otras, hasta la comedia en Qué me pasa Doctor. Pasando, por supuesto, por series de lo más variado en cuanto a género o procedencia: Médico de familia, Urgencias, Hospital central, Ramón y Cajal, House, La Doctora Quin, Anatomía de Grey, Bones o The Good Doctor, por citar algunas.

En nuestro teatro tenemos nuestros propios médicos, las y los forenses, aunque también hay otras muchas interrelaciones con el mundo de la sanidad  Pero hoy no vamos a hablar de las batas de dentro, sino más bien las de fuera. Y no, no me refiero a la toga, aunque alguna vez me hayan…

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Normalizar: querido señor Relator

Con mi toga y mis tacones

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A veces, ser normal es lo menos normal del mundo. En el mundo del espectáculo, poblado de gente que daría ambos brazos y ambas piernas por llamar la atención, lo ordinario es lo extraordinario, y viceversa. Hay estrellas rutilantes que se matan por ser Gente corriente y pasar desapercibidas por la calle, y aspirantes que no llamarían la atención ni aunque se pusieran un cartel luminoso en la cara.

En nuestro teatro somos mucho más normales de lo que la gente piensa. O, al menos, deberíamos serlo. Atrás quedaron los tiempos de torres de marfil y de sentirse semidioses intocables en un universo de cortinajes de terciopelo rojo al que solo se podía acceder con la venia. Ya hace tiempo que debemos haber asumido que servir a la justicia es una de las maneras de cumplir con un servicio público y no un sacerdocio sacrosanto.

Eso es, al menos, lo…

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Responsabilidad: el plus

Con mi toga y mis tacones

mafalda irresponsablesPara todo en la vida hay que ser responsable, tanto a la hora de acometer la tarea como a la de asumir el fracaso -el éxito lo asume cualquiera, aunque gestionarlo ya sea otra cosa-. El cine nos lo muestra con frecuencia. A ser responsable le enseñaba  el maestro a su pupilo de Los niños del coro, o el operario del cine al Totó de Cinema Paradiso. La cosa se pone especialmente peliaguda si a quien se le exige responsabilidad es al propio estado, como hacía Erin Brocovich. Aunque, a veces, es difícil distinguir dónde acaba la línea del egoísmo y empieza la de la responsabilidad, sobre todo con un matiz social, una duda que expresa a la perfección el personaje principal de La lista de Shrhindler.

En nuestro teatro, como no puede ser de otro modo, tenemos que andar haciendo un ejercicio de responsabilidad…

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