Cuñadismo: para qué estudiar

Con mi toga y mis tacones

listilloUno de los clásicos no escritos de la vida es lo que muchos llaman cuñadismo, algo así como todólogos de andar por casa. ¿Quién no tiene un cuñado o cuñada –o en su defecto, suegra, vecina y similares- que lo sabe todo, todo y todo, como el papá de la niña del anuncio? De cuñados anda el cine lleno, y por partida no doble sino múltiple. Si no, que se lo digan a los de Siete novias para siete hermanos, Doce en casa o La gran familia y sus secuelas. O a aquel Con ocho basta de mi infancia. Que siempre complicaban las cosas cuando un ser ajeno turbaba la paz familiar al tratar de formar parte de la secta familiar por la vía de la unión de hecho o de derecho. Hasta el paroxismo del suegrismo de El Padre de la novia. Y ojo, a buen seguro que…

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